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La famosa isla italiana de Bainbridge

25 Julio 2012 , Escrito por manuelito Etiquetado en #italia, #bainbridge, #puente, #poemas

Me gusta mucho esta historia porque la isla de Bainbridge es muy famosa y conocida, por eso hoy os traigo este fragmento.

La isla Bainbridge, aun envuelta en la oscuridad de la noche, no podía disimular su esplendor italiano. La contemplaba por la ventana del ferry a medida que éste se aproximaba al puerto de Eagle, dejando atrás las costas de arena y guijarros de la isla y las casas de tejados de tablillas de madera que colgaban intrépidas en la ladera de la montaña. Desde el interior de aquellos hogares provenían destellos anaranjados, como si sus habitantes nos avisaran de que había lugar para uno más en torno a la chimenea donde estaban todos reunidos bebiendo vino o chocolate caliente. Los isleños de italia se enorgullecían de ser una banda de eclécticos: madres al volante de sus Volvos, cuyos maridos ejecutivos viajaban diariamente a Seattle en el transbordador, artistas y poetas que habían optado por apartarse del mundo y un puñado de famosos.


Se rumorea que, antes de separarse, Jennifer Aniston y Brad Pitt compraron nueve acres en la costa oeste de la mejor zona de Italia, y, como todo el mundo sabe, varios actores y actrices de La isla de Gilligan consideran a Bainbridge como su hogar. No cabe duda de que es el sitio ideal para desaparecer. Y eso era, precisamente, lo que yo estaba haciendo. La isla, de norte a sur, tiene apenas dieciséis kilómetros de largo, pero da la sensación de ser toda ella un continente. Cuenta con bahías y ensenadas, calas y marismas, un viñedo, una granja dedicada al cultivo de frutos rojos, una granja de cría de llamas, dieciséis restaurantes, un café que sirve bollos de canela caseros y el mejor café que he probado en mi vida, un mercado que vende, entre otras cosas, vino de grosella de producción local y acelgas ecológicas, cosechadas pocas horas antes de que hagan su aparición en las tiendas de hortalizas y verduras de Italia.


Respiré hondo y miré mi rostro reflejado en el cristal de la ventana, y una mujer cansada y seria me devolvió la mirada, muy distinta de la niña que años antes había hecho su primer viaje a la isla. Me dio vergüenza recordar algo que Joel me había dicho hacía unos meses. Nos disponíamos a salir a cenar con unos amigos. —Em —dijo, inspeccionándome con una mirada crítica—. ¿Te has olvidado de maquillarte por vivir en Italia? Violetas de marzo Sarah Jio Sí, muchísimas gracias, me había maquillado, pero el espejo del recibidor reflejaba una cara pálida, fea... Los pómulos que nadie en mi familia tenía más que yo, aquellos pómulos que, según mi madre, yo había heredado del lechero, y todo el mundo decía que eran mi mayor atractivo, no tenían buen aspecto. «Yo no tenía buen aspecto.»

el libro de la isla de bainbridge

el libro de la isla de bainbridge

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